Aires del Sur descarta reactivar la planta y crece la tensión ante un posible escenario de quiebra.
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Desde el sector gremial, la decisión generó fuerte malestar. El delegado José López explicó que el proyecto no implicaba grandes cambios operativos y, además, resultaba más económico que poner en marcha toda la planta. A pesar de esto, la empresa argumentó que no veía viable continuar produciendo más allá de ese lote inicial, motivo por el cual descartó la propuesta.
El caso se encuentra ahora en manos de la Justicia, que deberá resolver si avanza o no con la quiebra de la firma, una definición que será clave para el futuro de más de un centenar de trabajadores. Mientras tanto, la situación social se deteriora: los empleados llevan tiempo sin cobrar salarios y muchos subsisten gracias a trabajos informales, a la espera de una resolución favorable.
En este contexto, algunos operarios ya decidieron abandonar la provincia en busca de nuevas oportunidades, aunque la mayoría continúa firme en su reclamo, manteniendo presencia en la planta y organizándose para defender sus fuentes laborales.
Desde el ámbito sindical no descartan otras alternativas, como una eventual expropiación, aunque reconocen que se trata de un camino complejo y de largo plazo. También aguardan posibles medidas de asistencia por parte del Estado provincial.
El conflicto no solo afecta a los trabajadores involucrados, sino que también enciende alertas en el entramado industrial de Río Grande. Distintas voces advierten que este caso podría sentar un precedente en un contexto económico desafiante, y denuncian que la quiebra podría responder a una estrategia empresarial para desligarse de responsabilidades.
La situación de Aires del Sur vuelve a poner en discusión la fragilidad del empleo industrial en Tierra del Fuego y la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y protección ante decisiones empresariales que impactan de lleno en la vida de cientos de familias.




