DiDi desembarca en Río Grande y refuerza la competencia en el transporte por apps.
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El nuevo marco normativo pone fin al vacío legal que existía hasta ahora. Incluso, una regulación anterior que prohibía estas plataformas fue declarada inconstitucional, lo que obligó a replantear el esquema vigente. A partir de esta actualización, se habilita la participación de distintas empresas bajo un sistema abierto, con requisitos obligatorios tanto para las compañías como para conductores y vehículos.
Entre las exigencias se incluyen licencias habilitantes, seguros específicos, revisiones técnicas y controles de antecedentes. Además, se incorporan herramientas como códigos QR para facilitar la identificación de los viajes y mejorar la seguridad de los usuarios.
En este escenario, la llegada de DiDi amplía las alternativas disponibles y suma competencia directa con Uber. El funcionamiento es similar: los usuarios pueden pedir viajes desde el celular, conocer el precio estimado, seguir el trayecto en tiempo real y calificar la experiencia. También se mantienen distintas opciones de pago, tanto en efectivo como digitales.
En cuanto a las tarifas, los valores varían según la distancia y la demanda. Por ejemplo, un recorrido desde Chacra XI al centro ronda los $2.500, mientras que un viaje desde el centro hacia Margen Sur puede costar alrededor de $3.640. Trayectos más largos pueden superar los $7.500, dependiendo de la zona y el momento.
Con la incorporación de una segunda aplicación, Río Grande entra en una etapa más consolidada en cuanto al uso de plataformas digitales de transporte. A partir de ahora, el foco estará puesto en cómo impacta esta competencia en los precios, la calidad del servicio y la relación con taxis y remises, sectores que desde hace tiempo reclaman igualdad de condiciones.
Así, con mayor oferta para los usuarios y controles más definidos, el sistema de transporte por apps comienza a afianzarse dentro de un marco regulado en la ciudad.




